jueves, 4 de febrero de 2010

Luchas futiles


Cuando el discurso feminista lucha por la paridad de las mujeres en un mundo regido por el mandato del hombre, emplea como punta de lanza la igualdad entre géneros. Sin embargo, en muchas ocasiones dentro de ese mismo discurso se abusa de los eventos históricos que definieron la dominación masculina para terminar poniéndonos como víctimas, lo cual no nos aporta gran cosa y por el contrario termina negándonos tal igualdad. Por ejemplo cuando se pretende demostrar la superioridad femenina ante la masculina: las mujeres son más intuitivas que el hombre; las mujeres tienen mayor sentido del ahorro y por eso son perfectas para administrar las finanzas del hogar, etc.; o cuando se alaba la forma de guerrear contra la adversidad que tuvieron las célebres escritoras Louisa May Alcott, las hermanas Brontë o nuestra Teresa de la Parra en épocas en que la escritura estaba negada para las damas, pero se desestima la calidad de sus obras. Si no pensemos por un momento ¿En cuántos cursos de Literatura están incluidas? Cuando se mencionan, por lo general se hace para resaltarles su coraje ante unas circunstancias históricas que vivieron y que atentaban contra su derecho a manifestar libremente sus pensamientos e ideas, restándole importancia a lo plasmado en sus magistrales obras. Otro buen ejemplo se presenta cuando se censura el dominio de los intelectuales masculinos y se asume escribir como ellos. Así pues, durante casi todo el Siglo XX muchas escritoras no hicieron más que construir novelas con tono bastante intimista y a la vez histórico: “Arráncame la vida” de Ángeles Mastretta; “La casa de los espíritus” de Isabel Allende; “Doña Inés contra el olvido” de Ana Teresa Torres; “Perfume de gardenias” de Laura Antillano; “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel, por mencionar algunas, contaron las intimidades de unas protagonistas ávidas por expresarse dentro de un contexto histórico que las asfixiaba, sin alejarse de los trazos históricos que definieron sus países, cosa que termina por contradecir el principio de igualdad que tanto se pregona, pues, si el discurso femenino se distingue por ser intimista ¿Qué necesidad tiene entonces una mujer de recordarnos pasajes históricos? Si Mastretta y Esquivel no hubiesen pincelado la pre y pos revolución mexicana en sus novelas, a lo mejor no ocupasen el sitial de honor que hoy por hoy ocupan. Tal vez si Torres y Antillano no se hubieran paseado por la Guerra Federal o las dictaduras de Gómez y Pérez Jiménez no tuvieran el reconocimiento del que gozan en la actualidad. ¿Contradictorio no? Pero cierto. El mejor criterio para considerar una obra literaria como valiosa debe ser el promocionado por el erudito Harold Bloom, quien afirma que no debe influir sobre nuestra mirada hacia un texto el género, raza, color, o grupo minoritario que el escritor represente. No puede por tanto, ser buena una novela escrita por una mujer, porque logró escalar posiciones dentro de un mundo reinado por hombres, ni representar una buena obra que leer porque fue concebida y publicada por encima de la adversidad, como si fuese más importante las circunstancias en que se consolidó que la obra en sí misma. En definitiva, para que una pieza literaria se consagre en el tiempo y cale profundo en el gusto del público debe poseer verdaderos valores literarios, pues, quien la escriba: hombre, mujer, homosexual, indígena, invidente, sordomudo...es apenas fortuito. Queda aún algo más intrincado que la lucha a veces fútil entre géneros: ¿Quién decide qué obras son buenas y qué no? ¡Buena pregunta! En especial cuando los medios para la legitimación de las mismas están plagados de intereses económicos, amiguismos, ideologías políticas y hasta prejuicios infundados.

2 comentarios:

  1. María.G.Escalante.Q
    (Ier Semestre de Edc. Musical)
    Muy interesante este párrafo, ya que nos muestra que no hay diferencia para hacer lo que queramos,no existe la raza, si eres homosexual o hetero, todos somos iguales ante una sociedad. Pero aca habia un problema que las mujeres no tenian el mismo derecho que los hombres y por eso se revelaron y nos dicen: "Discurso feminista lucha por la paridad de las mujeres en un mundo regido por el mandato del hombre".

    Era muy dificil que ellas escribieran, pero se dieron cuenta de que las mujeres le llevaban una gran ventaja a los hombres, porque eran unicas, en finanzas, en enfrentarce en las cosas o en algunas adversidades como lo hicieron dichas célebres, y si vamos al caso gracias a muchas escritoras, sabemos sobre la guerra o dictadura de Pérez Jimenez o de la revolición Mexicana.

    Hoy en día podemos decir que tanto mujeres como hombres tienen las mismas oportunidades, tal ves alla machismo pero no como antes, hoy las mujeres surgen, son profecionales, y que mas que ser una gran madre como muchas de esas escritoras, que lucharon en esas época.

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  2. Bien dicho María Gabriela, no obstante, debes primero cuidar la ORTOGRAFÍA antes de darle el clic de publicar. Fíjate, tienes "acá", "había", "únicas" "más" sin acento, y "enfrentarse", "tal vez", "haya", "profesionales" con letras incorrectas. Por ello, te suplico que re-hagas tu texto: primero aborda lo que dijo la autora del artículo -o sea yo-, plasma a grosso modo cuál es la interpretación más general que ella hizo. Luego, sí vas a desmenuzar lo que despertó en ti, todo esto que arriba planteaste ¿OK? Eso sí, no debes descuidar por ninguna circunstancia la ortografía, los aspecto formales de la lengua escrita,pues pequeños detalles como los que te señalo desmejoran tus planteamientos y hacen que uno como lector se distraiga, pierda tiempo corrigiendo y en el peor de los casos pierda el interés por lo que dices.
    Te recomiendo entonces que revises muy bien tu escrito antes de teclear "Publicar comentario"
    Abrazos.

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