viernes, 17 de septiembre de 2010

Si no son comerciales: ¡NO EXISTEN!

En estos días, le confesé a un amigo -por el que siento muco aprecio- que soy fan de un programa radial en el cual uno puede solicitar las canciones que le gustan, enviar saludos a alguien especial, felicitar a un cumpleañero y hasta dar el número telefónico personal para hallar a la añorada “media naranja”. El espacio –y sé que lo están pensando- no tiene en sí mismo nada de innovador, pues, esto lo hacen desde hace décadas muchas emisoras, pero a mí en lo particular me fascina oírlo, porque además de poner una musiquita romanticona que evoca tiempos pasados, me permite relajarme antes de irme a dormir. Ahora bien, todo esto viene a colación, porque luego de darle esta misma explicación a mi amigo sobre las razones de mi preferencia, éste se ha desternillado de la risa cuando le dije que el susodicho programa es transmitido por una emisora comunitaria; él considera –y así textualmente lo dijo- que las emisoras comerciales son las únicas escuchadas aquí en el Táchira y el resto NO EXISTEN. Ante su afirmación quedé algo perturbada, pues, cada noche cuando me dispongo a disfrutar de la voz de Omar Roa Jugador, recuerdo que permanentemente el conductor del espacio confirma reportes de sintonía desde Cordero, Unidad Vecinal, La Ermita y hasta Santa Ana, lo que me hace suponer que la sentencia de mi amigo es bastante cruel. ¿Será que hay una relación implícita entre COMUNITARIA y ESTATAL? Porque no hay manera de justificar tal actitud, sino asumiendo que toda emisora comunitaria sirve como trinchera del gobierno. En el caso del programa que tanto me gusta (La noche y el amor) dudo mucho que al menos durante estas tres deliciosas horas (7 a 10 p.m.) de programa, se ventile algún tema político, por el contrario, la condición romántica del ser humano, capaz de decir una declaración de amor en público; de pedir perdón cuando se ha errado; de valorar al otro sin haberlo conocido (como el caso de tod@s los que admiramos a Roa Jugador o a cualquier locutor, nada más que por su carisma ante el micrófono) o pedir un tema y dedicarlo a quien se ama, confirma que las emisoras comunitarias, así como cualquier otra iniciativa que se convierta en ventana para los miembros de una comunidad, tienen su razón de ser y seguirán estando por mucho tiempo mientras cumplan con su compromiso. Faltaría por advertir ¿Por qué se niega de tajo la importancia de propuestas como éstas?

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